08/09/2008
De un plumazo. Casi sin previo aviso. La bolsa se desplomó la pasada semana con estrépito en dos nefastas jornadas consecutivas. Jueves y viernes. Desde una situación relativamente privilegiada en la que los inversores soñaban con superar la cota de los 12.000 puntos en el Ibex-35. Cuando el precio del petróleo y la cotización del euro corregían a la baja. O cuando se vislumbraba una pequeña esperanza con los datos en EE.UU, sobre crecimiento del PIB en el segundo trimestre..., el mercado ha perdido el escaso margen de maniobra que tenía.
Sin pasos intermedios se ha pasado del sueño de los 12.000 a la agonía del mínimo anual que queda establecido en 11.139 puntos. Las pérdidas han sido muy importantes. Baste señalar que en tres días, el selectivo español ha cedido 6,42 % y cierra el balance semanal con un descenso de 4,85 %.
Un lamentable espectáculo que comenzó el jueves con el discurso de Jean Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo. Tuvo su continuidad en los malos datos sobre el empleo en Estados Unidos y ha tenido su rúbrica el sábado, cuando se ha conocido que el Gobierno de Bush y la Reserva Federal de Estados Unidos nacionalizarán a las dos mayorías compañías hipotecarias en el país del dólar, Fanny Mae y Freddie Mac.
La operación, que tendrá un coste inicial de 100.000 millones de dólares en cada una de las empresas, al objeto de evitar su quiebra, abre un nuevo escenario en el que las instituciones públicas toman la palabra y el mando porque no pueden permanecer de brazos cruzados cuando la economía occidental entra en recesión por culpa de la gestión neoliberal, no exenta de avaricia, de los bancos.
Sin llegar a la situación de EE. UU., el presidente del Banco Central Europeo anunció el jueves que se iban a endurecer el sistema de garantías exigido a los bancos para prestarles dinero. La ecuación es sencilla. Desde que surgiera la crisis de los créditos sub prime, las instituciones públicas han estado esperando que el propia sistema financiero se autorregulara o auto corrigiese. No ha ocurrido así y EE.UU. interviene públicamente, mientras que el BCE anuncia que puede hacerlo.
Ahora habrá que ver cómo digiere la noticia el mercado de renta variable. Antes de conocer la nacionalización de las dos hipotecarias, ya se anunciaba muchas complicaciones para la semana que hoy comienza. Los malos datos al otro lado del Atlántico suelen tener muchas complicaciones en Europa, donde se tiene la sensación que buena parte de los males estadounidenses terminan financiándolos las empresas del viejo continente. Ahora, el coste de la doble nacionalización puede pasar una factura de graves consecuencias.
Claro que, por otra parte, los mercados europeos están muy necesitados de un rebote que les haga salir del fondo del poso. De momento, hay que tener en cuenta el cierre de Wall Street el pasado viernes, que registró tendencia mixta con ligeras ganancias en el Dow Jones (0,29%) y moderadas pérdidas en el tecnológico Nasdaq (-0,14%), mientras que los primeros resultados de la semana llegan desde los mercados asiáticos, donde el índice Nikkei de Tokio se anota una remontada espectacular superior al 3 por ciento. Puede ser un buen precedente para los mercados europeos.
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